¡De la que se salvaron!

Nota publicada el dia: 2018-07-06 | Por Arturo Soto Munguía

No todas son caras tristes en Palacio de Gobierno. Tras el resultado casi oficial de la elección en Sonora, más de cuatro suspiran aliviados y se quitan el sudor de la frente en un gesto de “Uuuuufffff, de la que me salvé”.

 

Hablamos de todos aquellos y aquellas que a principios de año hacían sonar sus nombres en medios de comunicación y publicitaban sus acciones en un afán por disputar las diferentes candidaturas que estaban en juego y que creían prácticamente en la bolsa, pues en esas fechas nadie consideraba la escalada morenista que terminó tiñendo de guinda todo el territorio estatal (y nacional).

 

Y es que una vez disipada la polvareda del primero de julio, queda claro que independientemente de los perfiles y currículum de los candidatos, igual hubieran sido vapuleados por un fenómeno nunca antes registrado, que terminó por ganar todos los distritos locales, los federales y los municipios que concentran casi el 90 por ciento de la población sonorense.

 

Recordarán que por aquellos días, varios levantaban la mano para ser considerados en la designación de candidaturas, confiados en las buenas cuentas que le habían presentado a la gobernadora a partir de su trabajo. A riesgo de que se me escapen algunos, los más mencionados eran Elly Sallard, Karina Zárate, Brenda Vivian Martínez, Manuel Puebla, Juan Pablo Acosta Gutiérez, Manuel Bustamante, Blanca Luz Saldaña, Lupita Olvera, Miguel Ernesto Pompa Corella y hasta el Pato de Lucas que todavía se le mueve una patita, aunque cada vez menos, entre otros del círculo cercano a la gobernadora.

 

Natalia Rivera, la jefa de la Oficina del Ejecutivo era de las más mencionadas en columnas periodísticas, pero la gobernadora ya había advertido desde meses atrás, su decisión de mantenerla a su lado los seis años.

 

A estas alturas deben estar agradeciendo que en los ámbitos donde se tomaron las decisiones, hayan optado por otras personas, mismas que se pegaron, dicho sea con todo respeto, la chinga de sus vidas sólo para ser victimados por ese tsunami que no respetó grados, carreras, experiencias, trayectorias, capacidades ni nada.

 

Y de los legisladores ni se diga: también cayeron el Pano Salido, Ulises Cristópulos, Iris Sánchez Chiu, Flor Ayala Robles Linares, David Palafox, Omar Guillén, Brenda Jaime, y Kitty Gutiérrez es la única que está en la disputa por unas centenas de votos, que podrían rescatar el distrito de la honrilla, para decirlo en términos futboleros.

 

En fin, esto es sólo un apunte al margen para documentar lo sucedido en esta histórica, inédita e insólita elección.

 

II

 

Buena señal la que envió Andrés Manuel López Obrador al acudir a Palacio Nacional y conversar en un clima de cordialidad con el presidente Enrique Peña Nieto, sobre distintos temas relacionados con la transmisión del poder para lograr lo que aparece como una transición pacífica.

 

Y es buena señal, después de ver cómo durante la campaña se dieron con todo.

 

Los panistas dirán que este encuentro sólo confirma el presunto pacto del PRI con Morena, un tema en el que estuvieron insistiendo durante la recta final de la campaña, y hasta bautizaron esa cercanía como PRI-MOR.

 

Pero la mayoría de los mexicanos vieron con buenos ojos el acercamiento y sobre todo el tono mesurado de un Andrés Manuel que mostró hechuras de estadista y no de arengador plazuelero, entendiendo perfectamente que las campañas han acabado y lo que sigue es poner manos a la obra en su famoso proyecto de nación.

 

No abandonó su discurso de combate a la corrupción, pero mostró mesura en temas como el del avión presidencial y la construcción del nuevo aeropuerto; ratificó su voluntad de revisar la reforma educativa y la energética, así como los términos del Tratado de Libre Comercio, para lo cual ya tuvo una primera conversación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, donde se exploró la posibilidad de un tratado bilateral México-EU.

 

Las cosas parece que van por buen camino en el plano nacional y esa es una buena señal para la gobernabilidad del nuevo régimen, que por cierto llega con un alto grado de legitimidad en términos de aprobación ciudadana, tanto, que los votos configuraron una mayoría afín al presidente electo en el Congreso de la Unión, lo cual le facilitará mucho las cosas. El riesgo sigue latente en cuanto a que una mayoría así podría avalar y validar decisiones equivocadas.

 

Es, por lo menos desafortunado, que esa vocación de civilidad no “baje” a otros actores de la contienda, que acaso por la euforia del momento y la intensidad de su carácter, supongan que las campañas aún siguen y que sus agendas personales van primero, antes que las agendas como próximos gobernantes, que deben ser de inclusión, tolerancia y respeto a las instituciones de las que forman parte.

 

La declaración de Célida López, en el sentido de que es a la gobernadora Claudia Pavlovich a quien en esta ocasión le corresponde buscarla a ella, me parece que estuvo de más.

 

No tengo ninguna duda de que Célida, quien ya con una tendencia irreversible en los votos obtenidos, piensa de esa manera. Pero en la política la forma es fondo, y si esa es la forma en que piensa establecer su relación con la gobernadora, ese también es el fondo y anticipa una vocación más por la confrontación que por el diálogo.

 

Célida trae una agenda personal de revanchas. Como parte de un padrecismo del que nunca se ha deslindado, y que ve en el gobierno de Claudia Pavlovich a sus verdugos, ya dejó entrever cuál será la tónica de su ejercicio una vez que tome posesión del cargo.

 

A la postre, una relación ríspida entre los dos palacios se traduciría sólo en perjuicios para los hermosillenses.

 

Es una posición diametralmente opuesta a la que ayer mismo difundió la gobernadora, en la que destacó la participación ciudadana en el proceso electoral, que eligió de manera libre y responsable por una reconfiguración del mapa político en Sonora y en México.

 

Felicitó públicamente a Andrés Manuel y manifestó su respeto al presidente electo y saludó la nueva alternancia en Sonora.

 

“Tengo muy claro que los ciudadanos esperan mucho más de nosotros, no soy ajena a sus sentimientos, ser gobernadora es una gran responsabilidad que ustedes también con sus votos me otorgaron un día; estoy agradecida y decidida a responderles siempre. Invito a todas las fuerzas políticas a mirar hacia adelante y a trabajar para resolver los muchos retos que tenemos enfrente. Hacerlo unidos como los ciudadanos nos lo han demostrado. Esta elección nos abre una oportunidad para ello. Hagámoslo por Sonora, hagámoslo por México”, estableció un mensaje difundido ayer.

 

Y ciertamente, el nuevo escenario nacional y estatal abre un nuevo capítulo en la historia, que los diferentes actores de la cosa pública habrán de protagonizar, y nosotros, desde la trinchera donde siempre hemos estado, de escribir.

 

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