Aldeanos huyen de la "estación de la muerte" en Somalia

Nota publicada el dia: 2017-03-20 | Por Redacción

Baidoa. Mariam Ibrahim, sus siete hijos y dos familias de vecinos fueron los últimos en dejar su aldea del suroeste de Somalia, huyendo de la terrible hambruna que azota el país.

Cargaron con sus pocas cosas personales -mantas, utensilios de cocina, colchones y ropa- en una carreta tirada por un asno y alquilada para la ocasión y recorrieron a pie, con ella, los 20 kilómetros que los separaban de la ciudad más cercana, Baidoa, en busca de comida.

"Ya no queda nadie en la aldea", explica la joven mujer de 28 años.

Otros miles, con las ropas ajadas cubiertas de polvo, llegan, como Mariam, cada día a Biadoa. Varias estaciones de lluvias en las que no cayó una gota y las cosechas casi inexistentes amenazan con transformar la terrible sequía actual en hambruna.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) advirtió recientemente contra la "peor crisis humanitaria desde el fin de la Segunda Guerra Mundial", con un riesgo de hambruna, ya declarada en algunas zonas de Sudán del Sur, en Somalia, Yemen y Nigeria, donde unos 20 millones de habitantes están amenazados por el hambre.

Para los somalíes, el recuerdo de la hambruna de 2011, que se llevó por delante a 250 mil personas, sigue muy vivo. Pero, según Mariam, la situación de ahora es todavía peor. Primero faltaban alimentos, luego los pozos se secaron. Y la poca agua que queda es insalubre. De hecho, fue la epidemia de cólera de finales de enero de su aldea de Aliyow Mumin la que la llevó a decidirse a partir.

Nacida con la hambruna

Muslima Kusow nació con la hambruna, hace 25 años, y sobrevivió a la de 2011. Pero ha sido la sequía de este año la que la forzó a dejar su hogar. Salió de Roobey, su aldea de agricultores, a principios de marzo, caminando durante cuatro días hacia el norte con sus seis hijos, hasta llegar a Baidoa.

Cuando se le pregunta por qué, imita a alguien comiendo con los dedos y después abre su mano, vacía, y responde: "La sed. El hambre". Su benjamín, Asiba, de dos años, está tan pálido y delgado que no consigue mantener la cabeza derecha.

En el centro de salud de Deeg-Roor, que significa "primeras lluvias", Abdirahim Mohamed explica que los nuevos pacientes se inscriben sin tesón para el programa de ayuda alimentaria apoyado por el Fondo de la Organización de Naciones Unidas para la Infancia.

En febrero, 75 niños fueron admitidos, el doble que en enero. Un número que debería aumentar en marzo, predice Mohamed. Aún así, los casos más críticos son trasladados al hospital de la ciudad, a donde son enviados aquellos que están demasiado débiles para alimentarse o los enfermos de cólera, que ha acabado con la vida de 286 personas y afectado a 11 mil en lo que va de año en Somalia.

Hambre todo el tiempo

Allí, los tuk-tuk (triciclos motorizados) traen sin cesar nuevos pacientes mientras los visitantes son rociados con un desinfectante cuando abandonan el establecimiento. En la sala de cuidados intensivos del centro de malnutrición, ocho de las nueve camas están ocupadas por niños acompañados de sus madres.

Hamsia Ibrahim, de 32 años, está dándole de su leche a Shamso, su pequeña de siete meses, con la ayuda de una jeringuilla y una sonda gástrica. Su marido y sus otros cinco hijos viven en un campamento de los alrededores desde que llegaron hace un mes.

"Mis otros hijos tienen hambre todo el tiempo pero no están enfermos como ella", dice, señalando a Shamso, que ha perdido mucho peso a causa de la diarrea y los vómitos. Fuera, los campamentos de desplazados no dejan de crecer.

En febrero, 3 mil 967 nuevas familias fueron registradas, según la ONU. En la primera semana de marzo, llegaron 2 mil 929. Se calcula que una familia media tiene seis miembros, lo que significa que unas 2 mil 500 personas llegan diariamente a Baidoa.



Interet

Opiniones

Comenta ésta nota

Su correo electrónico no será publicado. Son obligatorios los campos marcados con *

Notas Relacionadas

  1. El Departamento de Estado recomendará, al parecer mañana, a la Casa Blanca permitir la construcción del polémico oleoducto criticado por ambientalistas y rechazado por Obama

  2. El primogénito del presidente de EU fue atacado en Twitter después de escribir que 'los ataques terroristas son parte de la vida en una gran ciudad'

  3. El exsecretario del Tesoro de Estados Unidos, Lawrence Summers, aseguró que la anulación del TLC y una actitud hostil de EU hacia México podrían provocar una producción menos efectiva en ese país, de lo que China podría aprovecharse. 

  4. Organizaciones civiles destacan que la protesta se realizará el próximo 1 de mayo en Los Ángeles para demandar el cese a la persecución contra la comunidad migrante

  5. La panadería Mansion's Bakery, entre otras, fue tomada por el gobierno de Nicolás Maduro para vigilar su producción y venta y así 'reducir' las filas de compradores

  6. Tras ser lanzada la convocatoria para hallar gente que quisiera cosechas uvas ni un sólo estadunidense aplicó, únicamente extranjeros lanzaron solicitudes